Noticias | Agenda

El jardín del Edén artificial

Cristóbal Tabares y Ro.Ro reflexionan sobre la cantidad de plástico que se consume hoy con una exposición en el Círculo de Bellas Artes de la capital
27-05-2013 01:00
0 votos
Cristóbal Tabares y Ro.Ro con sus autorretratos, tras un jardín Made in Taiwán. delia padrón

Cristóbal Tabares y Ro.Ro con sus autorretratos, tras un jardín Made in Taiwán. delia padrón

Hace unos años ya que Adán y Eva paseaban por el jardín del Edén, ese paraíso que desapareció por culpa de una manzana. Hoy cogemos esa manzana acompañada por otras cinco en una bandeja plastificada y la pagamos en caja sin cuestionar la cantidad de plástico que nos rodea.

Dos jóvenes artistas tinerfeños, Cristóbal Tabares y Ro.Ro unen sus voces para dar forma a una exposición a cuatro manos, titulada Plástico en el Círculo de Bellas Artes de la capital tinerfeña. Ellos no reivindican el reciclaje, simplemente quieren hacer visible la cantidad de plástico que consumimos. "Tienes que asumir tu realidad. Somos hijos de la edad del plástico. Es el material de nuestra generación y de la que viene", afirma, tajante, Tabares.

"Es barato y adaptable y se usa tanto para cosas sagradas como profanas", añade el artista que pinta bodegones contemporáneos en los que agrupa el plástico de su alrededor. Hace altares de comida, de juguetes, de lo que te pones, de medicinas, uniendo todo el plástico de consumo diario que hay en su casa... Estos altares contemporáneos cuelgan en medio de un jardín, made in Taiwán, donde todas las flores exhalan un fuerte olor a plástico. Esta instalación tiene la carga de lo artificial que intenta ser real y que encontramos en la mayoría de bazares chinos. Según Tabares, "China es plástica".

La muestra de los dos artistas, que según desvela Ro.Ro se unen para que se les "trate más en serio y para recibir más oportunidades", está abierta hasta el próximo 27 de julio. Plástico comienza con dos autorretratos que presentan a Tabares y Ro.Ro como dos grandes colosos que imitan cuadros clásicos, introduciendo elementos de la que ellos llaman edad del plástico en los lienzos.

Aunque ellos hacen hincapié en no remarcar el carácter negativo del material que da título a la exposición, las botellas de agua vacías no dejan respirar, ni siquiera bajar las escaleras del sótano del Círculo de Bellas Artes de Tenerife. Las botellas no son las únicas que se agolpan en el espacio, ya que múltiples envases cotidianos, desde lejía a champú o botes de batido, dan forma a una especie de intestino que lucha por digerir esta 'comida'.

A pesar del valor de las instalaciones de la muestra, ellos se consideran "pintores". Dos pintores que llevan años moviéndose en las mismas aguas y mojando el pincel en pintura acrílica. "Nos dimos cuenta de que nuestras pinturas tenían que ver con el plástico", cuenta Ro.Ro, que llena la sala alta con sus seductores barbies. La figura de la muñeca sirve de metáfora de esas personas que se operan, que "se convierten en plástico", explica.

Las muñecas siempre han sido un prototipo, por lo que Ro.Ro, les da un toque sexual para remarcar ese artificio. Y en su serie Scanner, viste a las personas con la cantidad de plástico que llevan en su ropa, su calzado o sus medios de transporte, con un letrero que indica la proporción del material. El material de nuestra generación que cree vivir en el paraíso, artificial.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook