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Pedro Pastor en concierto en La Laguna

El hijo de Luis Pastor y sobrino de Pedro Guerra ofrece un 'show' de guitarra y voz
08-09-2017 16:24
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Pedro Pastor en concierto en La Laguna

Pedro Pastor en concierto en La Laguna

Hijo del también cantautor Luis Pastor y sobrino del tinerfeño Pedro Guerra, Pedro Pastor tuvo su futuro muy claro desde pequeño, cuando acompañaba a su padre en todas sus giras. Esta noche de sábado 9 de septiembre actuará en uno de los locales más emblemáticos de la escena tinerfeña, El Búho de La Laguna. Será a partir de las 21:00 horas y ofrecerá una presentación a guitarra y voz de su último disco, SoloLuna.

Adelántenos algo del concierto que ofrecerá en El Búho

El vivo y el directo, esa piel, esa magia, son difíciles de compartir en palabras. Es un concierto a guitarra y voz, presentaré el nuevo disco, SoloLuna, y cantaré también un poco de los discos anteriores. Estaremos en familia, se viene mi madre a cantar [Lourdes Guerra, hermana de Pedro Guerra]. Hemos estado estos días en las fiestas de El Socorro y es muy emocionante un concierto así, con toda la familia. Será además un concierto como el que siempre hacemos: intimista y muy de cantar las verdades a los ojos.

Este es ya su cuarto disco, ¿cierto?

Depende. Por un lado, hay dos que son dos discos grandes de estudio y otros dos a parte: uno es un directo de un proyecto músico-poético y otro que es un EP anterior a todo esto. Se puede decir que es un segundo o un cuarto, según se mire. Depende de a qué llamemos disco.

¿Y qué ha cambiado desde ese primer trabajo al actual?

El primer disco es muy maquetero, sobre todo a nivel de producción y de sonido. A nivel rítmico, he ido viajando sobre todo por América Latina y me he ido empapando de nuevos sonidos, ritmos y colores. Todo eso lo vas volcando en tu música, además de tu nueva perspectiva como ser humano evolucionante. Está claro que a estas edades se aprende mucho y cada vez los discos son más maduros y cada vez también son más plurales, abiertos, como la mente. Además el primer disco es una maqueta y este ya es un disco de estudio.

Por sus orígenes familiares ha estado muy relacionado con la música desde pequeño. ¿Es cierto que empezó a componer con 13 años? ¿Conserva esos temas?

No los conservo, ni los recuerdo. De los 13 a los 16 años escribí muchísimas canciones, cientos. Todos los días escribía, no había ni rigor ni filtro y se fueron quedando en el camino. Hay alguna que conservo, pero es posterior, de los 16 años. Además, perdí las grabaciones. Me hubiera encantado conservarlas. Se quedaron en el camino pero forman parte del aprendizaje, sin ellas no tendría ahora la calidad que tengo.

¿Y tuvo siempre claro que se iba a dedicar a la música?

Sí. Con quince años le dije a mis padres que quería dejar la ESO porque yo era cantautor. Mi madre me dijo que si quería hacerlo tenía que trabajar, tenía pagar mi comida. Con 15 años no me iba tan bien con la música como para ganarme la vida. Al final estudié Bachiller y luego ya no estudié más.

Quería ser cantautor...

Muchos chavales primero tocan en bandas de rock o de punk pero yo no. Siempre fui cantautor, supongo que porque lo mamé en casa. Además, con todo el peso de la palabra, siempre he sido un defensor de la canción de autor.

Y los temas sobre los que cantar sobran ahora ¿no?

Trato de ser cronista de mi tiempo y creo en la responsabilidad social de todos los seres humanos. Hoy en día tenemos un altavoz a través de las redes sociales, no hace falta ya que unos pocos hablen por el resto y todos tienen un espacio donde compartir sus opiniones y vivencias. Pero todos tenemos una responsabilidad social con el tiempo que nos ha tocado. Cada cual con lo que sabe hacer, con el don o el oficio que tenga, debemos cumplirla. Tenemos muchos frentes abiertos, estamos sufriendo una crisis de identidad y de valores muy fuerte. A través de la individualidad, de la tecnología, estamos un poco perdidos. Vemos muchas cosas en el día a día, en la cotidianeidad, en el barrio, en el pueblo. Vemos muchas cosas que deberíamos transformar o pelear por cambiarlas. Pienso que debemos hacer música desde ese lugar. Siempre hay cosas a las que cantar de diferente índole y que nos incumben directamente.

¿Qué hay en su música de su herencia musical tinerfeña?

Venía ahora de escuchar folclore canario y me acabo de dar cuenta de lo desconectado que he estado. Me he dado cuenta de los desconectado que he estado, en general, del folclore castellano. He estado en Latinoamérica y muchas veces tendemos más a mirar hacia fuera que a lo que tenemos cerca. A veces está bien pero otras es un error y muchas veces he pecado de buscar fuera cosas que tenía en casa. Ahora es cuando me he dado cuenta y estoy empezando a revisar, por ejemplo, mi origen guanche. En un árbol genealógico que hizo mi abuelo llegamos hasta el siglo XV y tenemos ahí un pasado guanche. He estado alejado de esa historia y ahora me estoy dando cuenta. Tengo ganas de revisar toda esa parte, he flipado con el folclore latinoamericano y no con la jota extremeña, por parte de mi padre, o con el foclore canario, por parte de madre. Somos esa mezcla. El mundo entero ya es mestizo y por eso creo que es tan absurdo todo el odio y la ira que estamos vertiendo contra otra gente, otras culturas o religiones.

¿Antes de grabar un disco o terminar una canción, le pide opinión a sus padres?

Sí, tenemos muy buena relación mis padres y yo tanto en lo personal como en lo musical. Son un pilar importante sobre todo cuando tengo dudas. Es entonces bueno tirar de la gente que tienes al lado, sobre todo si tienen conocimiento como en este caso. Experiencia mis padres tienen por un tubo. A veces me siento y digo: “padre, madre, no sé qué hacer con esto”. A veces les hago caso y a veces no. Uno muchas veces no es capaz de ser objetivo con el trabajo que hace.

Arranca ahora con SoloLuna unos meses de intensa actividad...

El disco salió en febrero y ya estuve en América Latina. Ahora en septiembre empezamos otra vez a full, todo el año. Estamos estos días en Canarias, ahora nos vamos a la Península con la banda y luego a Costa Rica, México y Colombia. Soy un privilegiado y un afortunado, tengo muchos compañeros y compañeras de oficio que son realmente talentosos y que no tienen la suerte que tengo yo de vivir holgadamente de esto.

¿Las redes sociales han tenido mucho que ver en eso?

Es nuestro megáfono esa posibilidad de que la gente se entere de la música que haces a través de Youtube, Spotify… Una vez te localizan musicalmente ya saben dónde vas a estar. Yo me autoedito, me autogestiono, lo hago todo yo. No tenemos medio de promoción y casi todo lo hacemos a través de las redes sociales. La verdad, me aburre y me abruma estar todo el día frente a una pantalla; me gusta la vida, el ahora, el presente, el estar. Pero no queda otra opción para generar público, una obra y una carrera a largo plazo. Es una herramienta fundamental.

¿Hubiera llegado sin ella a los escenarios de toda América Latina?

Eso hubiera sido imposible si no hubiera sido por la red. Hace casi tres años di mi primer concierto en Colombia y metí a más gente en la sala de la que había metido nunca aquí. Si no, ¿cómo te conocen en un continente que no es tuyo? Es el poder de las redes sociales.

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