Teléfono: 922 609 409 / 902 364 603 Web oficial 23 de Febrero de 2012 A determinar Horario: 20:00
El carnaval es la fiesta más multitudinaria de Canarias. Miles de personas se preparan durante todo el año para disfrutar de una época de diversión, alegría, música y color. Miles de visitantes acuden cada año al Archipiélago para disfrutar de unos días de juerga y transformismo. Después del de Río de Janeiro, posiblemente el de Las Islas sea el carnaval más vistoso del mundo y también uno de los más elegantes y espectaculares.
Comparsas, rondallas, murgas (agrupaciones musicales cuyas canciones critican la vida pública y los problemas sociales) y talleres de costura especializados cuentan con sedes permanentes donde idean y ensayan sus espectáculos y trajes con doce meses de antelación. En esta fiesta, la imaginación no tiene límites: cualquier personaje o hecho vale como pretexto para desarrollar un disfraz y cambiar de identidad por unas horas.
El carnaval, aunque se celebra en todas las Islas, alcanza su máxima expresión en Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria. Durante siglos, el carnaval estuvo desaprobado por la Iglesia y las autoridades civiles debido a su carácter carnal y su origen pagano. Aunque el carnaval ya había sido reconocido en 1967 como Fiesta de Interés Turístico Nacional, se celebró con el nombre de Fiestas de Invierno hasta 1976, año en que, de nuevo, y ya sin las censuras que caracterizaron la dictadura franquista, adoptaron la denominación de carnaval.
El programa de actos incluye los divertidos concursos de murgas, el ritmo de las comparsas, la transgresión de la Gala Drag, la espectacularidad de la Gala de la Reina, el sorprendente concurso de maquillaje corporal o los divertidos "mogollones" (festejo en la calle, donde una multitud de personas se congrega disfrazada bailando).
Una de las fiestas más originales es la "Fiesta de los Indianos", que celebra la figura de los emigrantes que regresan a las Islas Canarias después de hacer fortuna en las Américas. Los participantes van vestidos con trajes blancos tradicionales y envueltos por una nube de polvos de talco, moviéndose en una marea humana al ritmo de la música.