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Michael Fassbender: "Necesito que todo lo que hago me asuste"

"Me gusta la presión", dice el protagonista de 'Shame', que no quiere "encasillarse" como "actor de cine 'indie'"
24-02-2012 12:21

Michael Fassbender. Archivo

Michael Fassbender. Archivo

Michael Fassbender (Heidelberg, Alemania, 1977), nacido en Alemania, pero criado en Irlanda del Norte, no para de sonreír despreocupado, exhibiendo la satisfacción de quien recoge los frutos de más de una década trabajando con tesón. Sin lugar a dudas, 2011 ha sido su año. El actor se ha hecho con los favores del público gracias a 'X-Men: primera generación', de Matthew Vaughn; ha encarnado al misterioso Rochester en el clásico 'Jane Eyre', de Cary Fukunaga; y también ha conseguido ponerle cara y cuerpo al psicoanálisis con su interpretación de Carl G. Jung en 'Un método peligroso', de David Cronenberg. Amante de las motos de gran cilindrada -"desde que, en 2006, me saqué la licencia, trato de pasar mucho tiempo libre en la carretera: me encanta viajar en moto", confiesa- y de la vida sencilla, estrena ahora en España 'Shame', del británico Steve McQueen.

-Interpreta a un adicto al sexo. ¿Cómo ve a su personaje, le costó empatizar con él?

-Brandon, mi personaje, no se encuentra en una situación fácil y cómoda. Aunque se trate de sexo, algo en principio placentero, la película incide en cómo y qué siente un adicto: cómo se desarrolla el patrón de la adicción, cómo afecta a sus relaciones, a su puesto de trabajo... A él, en definitiva, le resulta muy difícil controlar sus impulsos. Ahí está la lucha del personaje. No es que le dé igual, sino que le perturba vivir así, sin apenas implicaciones emocionales.

-¿No sintió presión ante un personaje tan delicado?

-Con todos los personajes hay presión. Pero me gusta la presión. Necesito que todo lo que hago me asuste un poco: el miedo da respeto, pero también ayuda.

-Steve McQueen presenta a Brandon de una manera muy directa, pero tampoco evita la ambigüedad, sobre todo, en la relación del protagonista con su hermana Sissy...

-Es obvio que hay un elemento enfermizo en esa relación, pero Steve prefirió no mostrarlo de manera evidente, sino que el espectador terminara el relato con sus propias conclusiones. No sé, la historia está ahí, completamente abierta al público.

-¿La vergüenza a la que alude el título tiene que ver con la relación entre Brandon y Sissy? El título también se muestra algo ambiguo. Hay muchos motivos para sentir vergüenza.

-Creo que el título (y hablo por mí, no puedo hacerlo por Steve) tiene más que ver con esa idea de adicción, con esa repetición, más bien ese elemento compulsivo: ir en busca del contacto físico, juntarse con desconocidos, no poder controlarse y sentirse esclavo del deseo. Luego, aparece la vergüenza, que lleva a una nueva repetición del patrón: para quitarse ese mal sentimiento y dejar de fustigarse, el adicto se va por ahí, bebe, se acuesta con alguien, etc. En mi opinión, está íntimamente ligado a la rueda de la adicción.

-Nueva York tiene una fuerte presencia en la película. ¿Cree que la historia podría suceder en cualquier otra metrópoli del mundo?

-Creo que Nueva York es el lugar donde nació la idea de la película... En todo caso, me remito a las palabras de Steve: probablemente, Nueva York sea la ciudad donde más fácilmente se tiene acceso al exceso.

-Brandon apenas controla su cuerpo, como tampoco su destino. ¿Es el personaje un ejemplo de la sociedad contemporánea, de cómo nos situamos frente al sexo y las relaciones?

-No sé, no creo que la película sea o quiera ser un ejemplo tan categórico del mundo contemporáneo. Sí veo que trata de acercar al espectador medio cómo siente alguien que sufre esta enfermedad. Realmente, hay muchas personas como Brandon, y tiene que ver con una neurosis, eso sí, muy contemporánea. Hay muchos hombres y mujeres navegando por internet en busca de sexo. Hombres casados, capaces de pasar más tiempo solos, frente al ordenador, masturbándose, que en la cama con su mujer. Por otra parte, también aparece esa idea de la sobreinformación: vivimos rodeados de demasiada información, demasiadas opciones, demasiada gente diciéndote cómo tienes que hacer según qué, cómo hemos de comportarnos, qué objetos, qué ropa, qué aparatos pueden hacernos felices.... Sin duda, es algo que sobrepasa, que crea ansiedad y a lo que uno ha de hacer frente hoy en día.

-Tanto en su anterior película con Steve McQueen, 'Hunger' (2008), como en 'Shame', sus actuaciones son especialmente físicas.

-Bueno, digamos que siento la interpretación como algo físico. Cuando estudio el personaje que he de encarnar, siempre pienso en cómo se moverá, me gusta imaginarme los gestos de su cuerpo... La mayoría de las veces siento que transmito más a través del lenguaje corporal de lo que podría en un párrafo de diálogo. Así que, en efecto, es muy importante para mí esa idea de lo físico.

-¿Cómo ha sido el repetir con McQueen?

-Steve es genial. Volver a trabajar con él ha sido un sueño hecho realidad. Cambió mi vida en 2007, cuando nos conocimos en 'Hunger', y he aprendido mucho de él: como hombre, como artista, es un tipo muy honesto, abierto, a quien no le importa parecer femenino o vulnerable... Realmente, es un tipo muy íntegro y la gente le sigue porque es un líder nato. Además, como director sabe llevarme a aspectos de mi personalidad que no puedo alcanzar por mí mismo.

-Estrenó en 2011 Un método peligroso, 'X-Men: primera generación'y 'Jane Eyre'. También logró la Copa Volpi por 'Shame'. Podríamos decir que su carrera se ha disparado. ¿Ha pensado en cómo va a gestionar el éxito y los nuevos proyectos?

-Bueno, lo que puedo decirte por ahora es que quiero seguir construyendo mi carrera tal y como lo he estado haciendo: fijándome bien en el guión y en quién es el director. Respecto del éxito, en fin, veo lo que he conseguido después de tantos años, porque empecé a trabajar como actor con 17 años, y lo siento como un sueño: el poder trabajar con Steve y que seamos amigos, tener diferentes ofertas de trabajo de distintos cineastas; poder vivir de la interpretación, o, como dices, haber llegado a esta posición... Para mí es como una bendición. ¿En términos de mi día a día? No cambia mucho. Por suerte, casi no me reconoce la gente. Estas cosas suceden cuando visitas festivales de cine (risas).

-Dice que escoge sus proyectos según el guión y el cineasta, pero también ha coqueteado con el cine de masas con 'X-Men'... ¿Puede explicar cómo llegó al proyecto?

-Soy fan del cine, en general, y de vez en cuando también me gusta sentarme en una buena butaca, dejarme ir, formar parte de una aventura... Ya en términos profesionales, el trabajo con Hollywood me ayuda a tener más control de mi carrera, es decir, creo que me puede ayudar a tener más éxito comercial y más dinero para hacer las películas que me gustan. En el caso de 'X-Men', la oportunidad vino y pensé: 'Ok, vamos a hacerlo'. Me gustó el guión, era fan de Matthew y estaba James en el reparto. En fin, los ingredientes me parecían interesantes. Y, por supuesto, no quiero encasillarme como actor de películas indies. La mezcla siempre es interesante y ayuda a que pueda controlar mi carrera.

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