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Especial Hoteles con Encanto

Hacienda del Conde, una puerta al golf y al relax

La cadena Meliá impulsa la oferta gastronómica de su hotel en el Buenavista Golf con la llegada del chef Tony Pérez
28-05-2016 00:20
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Buffet de desayuno del establecimiento. LOT

Buffet de desayuno del establecimiento. LOT

Meliá Hacienda del Conde es una apuesta segura. El cliente que visita por vez primera el hotel enclavado en el Buenavista Golf queda impresionado por su oferta de cinco estrellas gran lujo. La estrategia del grupo Meliá para este establecimiento pasa por potenciar sus encantos, que tienen que ver con el deporte y el relax. Pero en ese afán por aumentar los valores del hotel llama la atención la llegada a su cocina del chef Tony Pérez.

"El mensaje solo puede ser: Disfruta de las sensaciones que te ofrece este entorno", resume el Chef Ejecutivo del Meliá Hacienda del Conde. Y es que este vasco de nacimiento y extremeño de adopción habla con entusiasmo de su nuevo trabajo en el norte de Tenerife.

El recorrido por la oferta gastronómica del establecimiento empieza a primera hora de la mañana. "Para Meliá tiene mucha importancia el desayuno porque es el primer paso en la experiencia del cliente durante su hospedaje. Vamos buscando la variedad y la calidad y para ello nos basamos en el producto más cercano. Buscamos las frutas y verduras de Canarias y de Tenerife", explica Pérez.

"En el recorrido del buffet tenemos nueve apartados para que podamos disfrutar del desayuno, siempre muy energético, nutritivo y proteínico. Y siempre ingiriendo los alimentos principales. Tenemos también una parte "bio", dietética y sin gluten, además de un apartado para personas con intolerancias con hasta 35 tipos de productos", añade.

"El cliente The Level dispone de una parte exclusiva con una carta que presenta un menú degustación. Interpretamos un desayuno al plato en el que el cliente pueda ir jugando a elegir el toque picante, el toque más dulce, el más ácido y así él mismo marca el ritmo. Es una hora de desayuno con una gran variedad de productos muy elaborados".

Entrando más en detalle sobre sus planes para el Meliá Hacienda del Conde, Pérez empieza hablando de que "el concepto de calidad superior que existe dentro del hotel, en cuanto a lo que a alojamiento se refiere, tiene que ver con el desayuno y el buffet de la noche, pero sí que es verdad que la meta que tenemos ahora mismo en el tema de gastronomía es buscar igualmente una oferta muy pura y tradicional. En estos momentos no vamos buscando las grandes esencias en el mundo de la gastronomía con la nueva cocina, sino que estamos en un proceso de tradición, de lo que es el concepto de kilómetro cero y lo que es cocina de mercado".

"Vamos buscando que el 70% de nuestras cartas tengan solamente productos de la zona. Además de procurar el producto de Tenerife, queremos, sobre todo, el producto de las Islas Canarias, en general", puntualiza.

Pérez hace suya la idea de Meliá, que no es otra que "crear un entorno en el que los clientes puedan probar toda esa gastronomía local directamente en nuestros restaurantes, donde el trato es más personalizado y donde pueden pedirnos cualquier alimento de los que nos suministran y poder elaborárselo en exclusividad para ellos. Nuestra filosofía gastronómica pasa porque se pueda disfrutar del entorno y, al mismo tiempo, de nuestra cocina".

A la cuestión de qué podemos encontrar un día cualquiera en la carta del restaurante del hotel, Pérez responde que "en estos momentos estamos realizando un cambio en nuestras cartas de comidas y estamos ofreciendo un menú degustación que denominamos "Sensaciones", en cuyos diferentes platos podemos apreciar una gran diferencia de paladar. Contamos con platos que ofrecen un toque picante, dulce, agrio, etc. de modo que, al final, lo que queremos es que los clientes disfruten con el paladar y que la sensación se prolongue al resto de los sentidos".

"En cuanto a la comida que se puede disfrutar en estos momentos en el hotel también presentamos un buffet de noche en el que nos encontramos todo un abanico de gastronomía basándonos en las recetas más puras y tradicionales", indica el chef.

Los clientes del hotel demandan sobre todo productos frescos de la tierra. En este sentido, Pérez comenta que "por suerte estamos en medio del Atlántico, un mar que nos ofrece una variedad increíble de alimentos. En Canarias se puede encontrar un pescado muy bueno. Tenemos el mejor mero, el mejor atún y el mejor cherne. Hasta el marisco es sensacional. Además, el clima de Tenerife es tan diverso en los distintos puntos de la isla que nos da muchas posibilidades. En frutas me he quedado muy sorprendido por un alimento tan conseguido como es la papaya. Los vinos de la isla también son muy buenos".

Pérez no dudaría a la hora de recomendar a los clientes probar de entrada un ceviche con pomelo, papaya y batata. Después un atún en toda su textura marinado con un poquito con pomelo y marcado muy suavemente a la plancha con aceite de sésamo, que le aportan un aroma tostado, acompañado con una crema de aguacate y plátano. Tras ello, daría paso a un guiso de cazón en salsa verde.

Más que deporte

Al estar enclavado en un campo de golf, una gran cantidad de visitantes del hotel practican este deporte, aunque otros vienen buscando relax y naturaleza. "El cliente que llega nuevo siente lo mismo que yo la primera vez. Resulta sorprendente tener la montaña detrás y el mar delante rompiendo contra la costa. Pues este mismo cliente también viene buscando descubrir la gastronomía del lugar y todo hace un conjunto de experiencias y sensaciones", comenta Pérez, "por eso quiero darle un sentido a la cocina del hotel vinculándola con el entorno en el que se encuentra", precisa.

Otra novedad gastronómica es la que se está trabajando tanto para la salida del spa como para los que acaban de practicar golf. Se trata de una oferta de platos de cocina natural y energética para reponer fuerzas como paellas, ensaladas, bocadillo cubano, etc. "Tampoco nos olvidamos de los sandwiches y hamburguesas, que entendemos dentro de un concepto muy casero con ternera de primera calidad y donde hasta el pan es tipo antequerano, de primera calidad igualmente", dice Tony Pérez.

Desde el momento que Meliá tomó las riendas del hotel, en el mes de octubre del año pasado, se han ido incorporando los nuevos equipos de dirección y gestión de cada uno de los departamentos. "Hace apenas un mes llegó el momento de empezar a cambiarlo todo en la cocina", explica Pérez, que añade: "En ese proceso estamos inmersos ahora. En este sentido, hemos dado un cambio maravillo en el buffet de desayuno, hasta tal punto de que nuestros clientes nos lo gratifican continuamente. Personalmente he conseguido lo más bonito que puede conseguir un chef, que no es otra cosa que un equipo en el que todos trabajan a una y con pasión. Me siento muy satisfecho y muy feliz porque trabajo en lo que me gusta y hay muchas personas que no pueden decir eso".

Pérez habla con pasión de su estrategia para conquistar al cliente que "va buscando ocio y entretenimiento, y dentro de ese entretenimiento no cuesta nada sonreír. Después de varios días de alojamiento se va creando una sintonía diferente que el primero. En este sentido, nos vamos quedando con los gustos de nuestros visitantes y, al día siguiente, intentamos sorprenderles. Somos un hotel muy personal y siempre vamos buscando que los clientes se sientan identificados con nosotros en todas las áreas".

Un pueblo canario

En los 22.000 metros cuadrados del hotel encontramos 117 habitaciones, dos recepciones, dos piscinas, cinco solariums, un snack bar, el Ikko Bar, salas para eventos, zona de juegos, un gimnasio y amplios jardines. A ello se suman 2.000 metros cuadrados de Yhi Spa con ocho cabinas para tratamientos faciales y corporales, una zona de piscina con luz natural, además de sauna seca y baño turco.

El establecimiento ofrece además la categoría The Level, buscando darle un plus a los visitantes que quieran un trato más personalizado.
David Acosta, Jefe de Recepción, explica que "las estancias en la temporada de invierno son más largas, entre diez días y una semana, y en verano algo más cortas. El cliente local es más de fin de semana y de puentes. Somos fuertes en el mercado nórdico y pretendemos serlo en el inglés y el alemán. Ahora mismo se está haciendo una gran labor de promoción".

"Esta zona de la isla está por descubrir. Sorprende la primera vez que se visita. Es un lugar para desconectar", añade. "Nuestros clientes buscan golf, relax y gastronomía. Por eso aquí la calidad es clave. El cliente debe sentirse atendido", apostilla.

Buena parte del encanto del lugar lo encontramos en su diseño, tratándose de un complejo de edificios creados para disfrutar de intimidad. Se trata de un hotel estructurado en varias arquitecturas. Un pueblo canario que visto desde el campo de golf parece una villa. Se ha cuidado mucho el entorno con jardines de especies de las islas, lo que hace que todo el conjunto parezca integrado en el paisaje.

Miguel Gutiérrez, Guest Experience Manager del hotel, indica por su parte que "Meliá busca la oferta de ocio de calidad y primar el servicio. Desde nuestra llegada a este hotel tratamos de optimizarlo para convertirlo en un lugar de referencia".

"La mejor publicidad que le podemos hacer a un establecimiento como éste es la fidelización del cliente. El boca a boca también es una gran herramienta para nosotros porque estamos en un hotel que excede las expectativas", significa.

Buenavista Golf

El Consorcio Isla Baja impulsó la puesta en marcha del Buenavista Golf, campo diseñado por Severiano Ballesteros, que ha dinamizado la economía de la zona y mucho más desde la apertura del hotel.

Alberto González, Director del mismo, indica que "estamos ante un campo diáfano, que recuerda a los de Escocia, con vistas a la montaña y al mar". "Este es el único campo de Canarias diseñado por Ballesteros y eso es algo que nadie nos podrá quitar. Es un campo donde se puede disfrutar del paisaje y que no está masificado. Y por su diseño no es un campo nada aburrido", significa.

De 18 hoyos tiene un par 72. Lleva 13 años abierto y es el único de Tenerife con una certificación ISO 9001. Fue el primer campo bandera verde de Canarias. Acogió en 2003 y en 2010 el Spanish Ladies Open. En el próximo diciembre acogerá la clausura del circuito profesional español.

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