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Diez lugares de Tenerife que no salen en las guías turísticas

La Isla esconde en varios puntos de su geografía muchos parajes poco transitados
26-08-2016 17:49
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Diez lugares de Tenerife que no salen en las guías turísticas

Diez lugares de Tenerife que no salen en las guías turísticas

Tenerife es una isla muy visitada pero poco conocida. Esto se debe a que la mayor parte de los turistas centran sus visitas en la zona sur de la isla y en el Parque Nacional de El Teide, olvidando la multitud de atractivos que esconde la isla en toda su geografía, que son poco transitados y conocidos, no solo por los turistas, sino para el nativo. Estos son algunos de los parajes que hacen de Tenerife un paraíso.


El Rayo, en Los Silos



Firma: ¿A dónde vamos hoy?

Cercano al Faro de Buenavista, hacia la zona de Los Silos, se encuentra una curiosa formación geológica en forma de cráter que tiene una abertura con entrada al mar. Según cuenta la leyenda popular, se formó después de que un rayo cayera en la zona, sin embargo la explicación científica apunta a que su caprichosa forma se debe a la erosión o al derrumbe de una cueva.


Piscinas de La Jaquita, en Guía de Isora





Bajando por un camino de rocas se puede llegar hasta un charco azul turquesa completamente cristalino en el que se dejan entrever las piedras, las estrellas de mar y hasta los pequeños peces que hay bajo el fondo marino. Se trata de la zona costera conocida como La Jaquita, en el pueblo de Alcalá (Guía de Isora), justo debajo de uno de los hoteles más lujosos de la Isla, el Gran Meliá Palacio de Isora. Allí, el camino de tierra por donde los vecinos cruzaban desde sus casas hasta los charcos donde aprendieron a nadar se ha transformado en un moderno paseo donde no falta de nada, desde un parque infantil hasta un polideportivo y un chiringuito.


Barranco de Masca, en Buenavista del Norte




Situado en la esquina noroeste de la isla de Tenerife, dentro del municipio de Buenavista del Norte, el barranco de Masca recorre una de las zonas más antiguas de las Islas Canarias, con siete millones de años de historia. Se trata de un barranco con un tramo de paredes verticales muy cercanas que desemboca en un pequeño embarcadero. La ruta no es muy larga, pero el desnivel y la irregularidad del terreno elevan su exigencia.


Playa Montaña Amarilla, San Miguel de Abona




Visitar Playa Amarilla es adentrarse en uno de los paisajes más curiosos de la Isla. Las caprichosas formas que las olas del mar han cincelado en la roca amarilla en esta montaña, declarada Monumento Natural, impresionan por su extraordinaria belleza. Las aguas son tan transparentes que es muy frecuente ver a grupos de personas y clubs de buceo haciendo inmersiones en la zona. La playa es de rocas y callaos, pero hay una zona muy próxima habilitada como solarium, y para acceder al agua hay unas escaleras de acceso directo al mar. A la playa se puede acceder a pie, desde Ten-Bel o las urbanizaciones vecinas, una vez pasados los apartamentos Marino y Amarilla Bay.


Afur, Reserva Natural de Anaga




Entre montañas y roques, senderos y sabinas se encuentra el caserío de Afur, un enclave de la capital situado en lo más profundo del Macizo de Anaga. En sus 5,35 kilómetros cuadrados de superficie residen unos 120 habitantes, cuyas viviendas están dispersas entre el fondo del valle y las laderas. Este barrio es, sin ninguna duda, un rincón idílico de absoluta tranquilidad, donde se puede respirar el aire puro de las montañas al mismo tiempo que se disfruta de sus amplias vistas del mar. Afur se encuentra a 35 kilómetros del centro de la capital, entre las cimas de El Frontón y La Cumbrecilla, y está rodeado de la belleza natural de árboles y montes que tiñen el paisaje de distintos tonos de verde. A este pueblo se puede acceder, o bien por el caserío de El Bailadero, junto al pueblo de San Andrés, o por la carretera de Las Mercedes. Ambos trayectos merecen la pena, pues en ellos se puede disfrutar de las hermosas estampas que ofrece la escarpada orografía de Anaga.


Playa de El Bollullo, La Orotava




Descubrir el Bollullo es adentrarse en una playa con un encanto natural que atrapará a los visitantes desde el primer instante. Situada al borde de un acantilado en la zona de El Rincón, (La Orotava), presenta una superficie de arena negra que se mezcla con las formaciones volcánicas adentrándose en el mar. El Bollullo es una playa ideal para desconectar del ruido de la ciudad y acercarse a la naturaleza. El oleaje suele ser bastante fuerte durante todo el año, por esa razón se debe extremar las precauciones a la hora de darse un baño. El acceso a la playa es bastante limitado. Se puede llegar caminando desde el Puerto de la Cruz en un recorrido de 45 minutos o desde el restaurante El Bollullo (en la zona de El Rincón), a través de un sendero escalonado de pocos minutos.


Búnker de San Andrés, en Santa Cruz de Tenerife




Camufladas entre las montañas de San Andrés se encuentra una batería militar construida en la segunda guerra mundial con el fin de proteger la isla ante un hipotético ataque. Este "búnker" cuenta con 4 habitaciones y tres nidos de ametralladoras, desde cuyas ranuras contemplamos una espectacular vista de la Playa de las Teresitas.


El Charco de La Laja, San Juan de la Rambla





Aparece casi por sorpresa al final de una de las calles del casco de San Juan de la Rambla. Allí, desde el mirador que lleva su mismo nombre, El Charco de La Laja ya impresiona. Apenas se pueden retener las ganas de bajar las escaleras, lanzarse a sus aguas cristalinas y nadar con la vista puesta a un océano Atlántico que bate bravío contra la caprichosas formaciones volcánicas que lo protegen. Una vez abajo, todo es tranquilidad, sosiego y contacto con la naturaleza. Se trata del pequeño paraíso volcánico del que los rambleros disfrutan desde hace más de un siglo, cuando sus aguas estaban vetadas a las mujeres y ya los hombre competían por el ser El Rey del charco, aventurándose a firmar el salto más alto. Aunque cada vez más turistas lo conocen, los vecinos lo siguen mimando como lo que es: su spa natural secreto.


Semáforo de Igueste de San Andrés, en Santa Cruz de Tenerife




El semáforo de la Atalaya en Igueste de San Andrés es uno de los primeros puestos eléctricos de telégrafos de España. Se encuentra sobre los riscos que dan al mar. Se trata de un antiguo sistema de señalización marítima que se comenzó a construir en 1880 en lo alto de la montaña y que avisaba al puerto de Santa Cruz de las embarcaciones que estaban a punto de llegar a sus muelles, pero también para controlar las actividades de contrabando. Fue un artilugio que estuvo operativo hasta 1971 y que se puede visitar a través de una vereda de tierra. Fue construido por el Ministerio de Fomento y fue entregado al Ministerio de Marina en 1893. El semáforo mantenía la imprescindible comunicación visual con la Comandancia de Marina, que se encuentra a una distancia de algo más de seis millas y tiene su correspondiente torre observatorio y palo de señales. El edificio experimentó varias reformas a lo largo de su vida útil y para realizar estas obras los materiales fueron cargados por camellos.


Playa de Tajao, en Arico




La playa de Tajao es una playa ubicada en el pueblo de Tajao en el municipio de Arico, a unos 35 minutos en coche desde la ciudad de Santa Cruz de Tenerife. Está formada por callaos y arena negra, siendo el lugar ideal para darse un baño refrescante, tomar el sol y terminar con una experiencia gastronómica inmejorable en uno de sus famosos restaurantes de pescado fresco. Su costa es un poco ventosa pero el mar siempre suele estar tranquilo. El acceso es fácil y se puede aparcar junto a la playa o en alguna de las calles cercanas. Junto a ella se encuentra un puerto pesquero y un embarcadero que dan al pueblo un aspecto idílico. Al no ser una playa muy conocida nunca suele estar demasiado concurrida. La mayor parte de los visitantes de la playa son la propia gente local que vive en los alrededores.

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