Lunes, 20 Agosto 2018

Noticias | Planes

El verano en aguas mansas

Agosto es el mes propicio para perderse por calas, playas escondidas y piscinas naturales de Canarias
11-08-2018 21:50
0 votos

Desde la casa de Ángel García Morales se puede ver como en una postal Las Salinas de Agaete. La piscina natural de aguas tranquilas desde la que poder disfrutar todo el año de un chapuzón sosegado y envidiable. Estos días son muchos los que se acercan hasta este lugar de ensueño para disfrutar de sus vacaciones. Vecinos de Agaete, de municipios cercanos, de otras islas, que llegan tras la estela de su buena fama, extranjeros que terminan por adecuarse al entorno y quedarse ahí, la semana, o más.

Ángel reconoce que vive en un lugar privilegiado, y cuando sube a la azotea, sobre todo al atardecer puede quedarse embelesado con la imagen sugerente que le regala este pedazo de encuadre: de frente, llenando la pantalla, el macizo de Tabadaba, del que sobresale el Risco de Faneque, el acantilado más alto de Europa. Después la mirada se pierde en esa sucesión de montañas, en esa casi perfecta cola de dragón, y como regalo extra, al fondo de ese panorama, la silueta de Tenerife.

Cuenta este enamorado de Agaete que en invierno también se puede distinguir a lo lejos la imagen de otra isla, El Hierro.

Los atardeceres en Las Salinas merecen una mención aparte. Sólo por asistir a uno de estos paseos del sol, dice Ángel, que hay que venir a este pueblo. Además, del resto amplio de atractivos que se encuentran por estos lares.

Candelaria Perdomo vive en la parte alta de la villa. Y hasta que las piernas empezaron a ponerle reparos, era una asidua de Las Salinas. Este año aún no ha podido ir a remojarse. Pero este trayecto habitual de otros veranos lo recuerda sin esfuerzos: "dejabas el coche por allí, bajas por la avenida Los Poetas y ya estás en la piscina. El agua está buenísima, y te pasas el día sin darte cuenta.". Una amiga de Candelaria le contó que estos días la zona está llena, "hay mucha gente que viene de Guía o de Las Palmas y también muchos extranjeros. Vienen a ver las plantaciones de café y después se quedan ahí".

Cerca de esta piscina natural, en uno de los restaurantes de A.gaete, trabaja Laura. Una sevillana que vino de vacaciones a Gran Canaria y ha decidido quedarse a vivir en Agaete, "a mí me encanta ir a la piscina, cada vez que puedo me paso por allí. Fíjate si me gusta que ya llevo casi dos años viviendo aquí", y como una vecina más del pueblo sostiene con orgullo, "nos mataron el dedo de Dios, pero nos queda Las Salinas", lo dice con su acento mezcla de andaluz y de canario apresurado. Para esta joven sevillana, Agaete se ha convertido en ese lugar en el mundo al que la mayoría aspira a encontrar en algún momento.

Ángel García Morales tiene una gran vinculación con el municipio y con el entorno. Hace 25 años sus padres compraron la casa en la que él ha decidido vivir de forma permanente desde hace algún tiempo. Sabe de veranos, de vacaciones largas en ese lugar de privilegio. Por eso ahora está preocupado como otros vecinos de Agaete por ese anuncio: "la construcción de ese supuesto macro muelle que puede romper este paisaje, y la maravilla de la que ahora disfrutamos todos. Confiamos en que no prospere".

De ruta por el norte
Además, de Las Salinas, la costa norte de Gran Canaria guarda alguna que otra sorpresa. Como Los Charcones de Arucas. Junto a la autopista y cerca de varios núcleos urbanos, esta zona de baño ofrece un adecuado acceso además de servicios que complementan su uso. Esta piscina junto al mar mantiene un muro que rodea su perímetro, lo que sirve para proteger este espacio del oleaje.

También merece detenerse en las piscinas naturales de Roque Prieto, un espacio cercano a la localidad de Santa María de Guía. En este caso se trata de dos charcos que permiten disfrutar del baño en una parte de costa con el mar bastante alterado. Hay que tener en cuenta que existen unas zonas de poca profundidad y otras en cambio que llegan a los tres metros.

Y en este paseo por el norte de Gran Canaria hay que destacar el Charco de San Lorenzo en Moya. Dos amplias piscinas naturales de grandes dimensiones, la más grande llega a los 75 metros de largo y 45 de ancho. Estos espacios naturales cuentan con algunas modificaciones y mejoras que posibilitan poder bañarse sin ningún miedo al oleaje.

Si bien Canarias, por su orografía, ofrece una gran cantidad de calas y playas de todo tipo. Infinitas, como las de Fuerteventura, de arenas rubias, negras, protegidas y agrestes también mantiene, tal vez de manera más reservada, una gran cantidad de piscinas o charcos naturales que al verlos de cerca dan la impresión de formar parte de un escenario de película.

Una de las islas que sorprende por la calidad y belleza de estos recovecos desconocidos es El Hierro. Como muestra sólo hay que acercarse y disfrutar de El Charco Azul, situado en la zona del Golfo.

El Charco Azul
Cuentan en las reseñas que hablan de este lugar mágico que al llegar hasta allí da la impresión de ser un espacio de ficción, como si el artista César Manrique hubiera decidido diseñar este charco de aguas azul turquesa. La realidad es que ha sido sólo la naturaleza más salvaje la que ideó este lago envuelto en lava. Para llegar hasta El Charco Azul hay que hacerlo a pie, no resulta un camino difícil, pero esta circunstancia también da al lugar un inesperado aliciente. Cuentan los habituales de este rincón, que hay meses en los que se puede disfrutar de este lago en total soledad. Quien lo ha logrado confiesa que resulta una experiencia que jamás se olvida.

Otra de las piscinas naturales recomendadas en El Hierro es el conocido como Pozo de las Calcosas. Un rincón auténtico en el norte de la isla y que guarda además grandes secretos, como las casas que rodean a estas charcas, y cuyos techos están hechos de colmo, un material que ya no se utiliza y que es una mezcla de pinocha, o restos de cebada y barro.

Otro de los paraísos terrenales con los que sorprende la isla del Meridiano se encuentra en La Maceta en el municipio de Frontera. Un conjunto de piscinas naturales perfectas para disfrutar de un día en familia. La diferencia con El Charco Azul es que estos espacios junto a la orilla del mar han sido adaptados con escaleras y barandas para permitir un mayor acceso a cada una de ellas. Además, los alrededores están totalmente equipados con zonas para aparcar, disponen de agua potable y áreas de picnic.

Las piscinas naturales en Canarias representan uno de esos atractivos menos conocidos, sobre todo en islas como La Palma, El Hierro, La Gomera y también Lanzarote. En muchas ocasiones, son los vecinos de estos enclaves los que prefieren que estos espacios sigan en ese segundo plano, que los mantiene alejados de visitas masivas. Así evitan que se deterioren lugares tan idílicos y frágiles. Pero también de una belleza tan espectacular que una vez que se conoce pocos son los que se resisten a esta tentación.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook